Por Cristina Font Haro

Publicado: Brupek.com 09/03/2017

A raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011, se ha dado una revolución político-cultural, en la que la ciudadanía española ha empezado a reclamar una democracia más participativa  y se ha alejado del binomio impuesto por el sistema electoral del 1978, es decir, se ha dado una desalineación entre los votantes y el bipartidismo PSOE-PP. El sentimiento de desalineación junto a la desafección política, han propiciado la aparición de nuevos partidos de izquierdas. Siendo el PSOE, partido tradicional del sistema electoral español, uno de los más afectados, perdiendo progresivamente gran mayoría de los votos y cediéndolos a Podemos.

El conflicto del PSOE constituye un ejemplo palpable del conflicto existente en el sistema político español. Los socialistas no han sido capaces de adaptarse interna y externamente a los principales retos presentes en la democracia española. Por lo que se han visto en la encrucijada de decidir entre escuchar las demandas de la sociedad para apostar por una renovación democrática y un partido más transparente o mantener una posición conservadora que permita la continuidad del sistema político actual dando lugar a un conflicto interno entre sus líderes.

Este artículo analiza el conflicto dentro de las filas del PSOE desde el 2011 hasta octubre del 2016, cuando una vez Pedro Sánchez ya ha presentado su dimisión, la  gestora dirigida por J. Fernández se pone al frente del partido y resuelven apoyar la abstención para facilitar el gobierno del PP y su implicación en la democracia española.

Análisis conflictual: Factores predisponentes y causas

Aunque el conflicto en cuestión se haya dado en el seno del partido socialista español, para su análisis es necesario tener en cuenta el conflicto dentro de su contexto. Como muestra la figura 1, se observan tanto factores externos como internos. De hecho, aunque la tensión, escalada y confrontación del conflicto (figura 2) se hayan dado en recientes fechas, se consideran éstos no como la totalidad del conflicto, sino simplemente como la punta del iceberg. De hecho, existe un conflicto latente en el PSOE, el cual se remonta a varios años, que ha pasado de la fase latente a real a consecuencia de factores externos.

Mapa conceptual de los factores del conflicto PSOE
MAPA CONCEPTUAL DE LOS FACTORES DEL CONFLICTO EN EL PSOE

Estos factores, a su vez pueden ser clasificados entre primarios y secundarios, dependiendo su posición en el eje temporal. Primeramente, a raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011, se inició un cambio en la cultura política española, reclamando una democracia más participativa y alejada del bipartidismo PSOE-PP. La desalineación entre los partidos y sus votantes, dejó suficiente espacio electoral para que surgieran nuevos partidos políticos de izquierdas: Podemos (2014, Pablo Iglesias como Secretario general), En Comú Podem-Guanyem el Canvi (coalición electoral catalana fundada en 2015), En Marea (coalición electoral y partido político gallego fundada en 2015), Compromís (coalición electoral valenciana fundada en 2010).

La desconfianza de la sociedad en el PSOE se hizo más patente a partir de las elecciones del 2011, cuando éste sólo consiguió el 28,73% de los votos frente el 44,62% del PP. Mientras que PSOE obtuvo 169 escaños en las anteriores elecciones (2008), en el 2011 perdieron 59 diputados (110 escaños en total). En las elecciones del 20 de diciembre de 2015, los resultados para el PSOE aún fueron más deficientes; descendieron  hasta 90 diputados enfrente de los 123 diputados del PP, con el auge de las nuevas fuerzas políticas de izquierda.

Aquí deberíamos preguntarnos el porqué se ha dado tal distanciamiento entre los votantes socialistas y el partido. Algunas de las posibles causas son las siguientes:

  • La aplicación de políticas económicas restrictivas siguiendo las indicaciones de la Unión Europea (UE).
  • Aumento de la desafección política, producida por el distanciamiento entre la sociedad y la toma de decisiones.
  • Poca claridad en los estatutos del PSOE sobre su funcionamiento y su toma de decisiones internas.
  • Aumento del malestar territorial y auge del movimiento nacionalista catalán.

La desafección y alineación política de la sociedad afectaron a las elecciones generales y a sus resultados, en los que el bipartidismo PP-PSOE perdió peso enfrente de las nuevas fuerzas políticas, las cuales salieron beneficiadas por los resultados electorales, convirtiéndolas en partidos bisagras (imposibilidad de instaurar gobierno por parte de los partidos grandes sin el soporte de éstos). Este hecho junto a la guerra mediática española surgida a partir del conflicto entre las distintas facciones del PSOE, ejercerán un efecto negativo en la figura de Pedro Sánchez.

Estos últimos dos factores -sociedad y medias-, son la conexión con las causas internas y directas al conflicto. Por lo que el malestar interno se hizo evidente una vez Pedro Sánchez sustituyó Rubalcaba como Secretario General del partido. Por lo que Sánchez juega un triple rol en éste: primeramente, su elección como Secretario general es la consecuencia del malestar social, ya que  fue escogido con el mayor soporte en la historia del partido por parte de la militancia  (48,6% de los votos). En segundo lugar, es uno de los agentes envueltos en el conflicto. Finalmente, sus políticas y decisiones son las causas internas directas que alimentaron el conflicto. Es decir, Pedro Sánchez ha tenido influencia en el conflicto desde varias perspectivas del mismo.

La llegada de Pedro Sánchez en escena avivó el debate interno entre el ala continuista y la que buscaba la regeneración del partido. Estas dos facciones tenían una opinión distinta sobre si mantener o no los privilegios y su crítica ante la corrupción (tarjetas “black”). Estas facciones están representadas, por un lado, por los “sanchistas” o “Dirección” (Madrid, Galicia, Euskadi, Cataluña, Baleares, Murcia, La Rioja, Castilla y León) junto a la militancia, y, por el otro lado, los “susanistas” o “barones” (Andalucía, Asturias, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Aragón y Canarias) junto a las emblemáticas figuras de la “vieja guardia” como el expresidente Felipe González.

Además, Pedro Sánchez como factor del conflicto lo influyó mediante las siguientes iniciativas:

  • Estrategia frente a Podemos. Intentó apostar por una iniciativa de diálogo y pactos para ganar apoyos y poder presentarse a la elección a presidente del gobierno; también tomó esta estrategia hacia Ciudadanos.
  • El trato a la “vieja guardia”. Sánchez criticó algunas de las decisiones políticas tomadas durante los anteriores gobiernos socialistas, como por ejemplo la reforma del artículo 135 de la Constitución por parte del ex presidente Zapatero. También arremetió en contra de Felipe González, lo que con llevó el inicio de la guerra mediática en contra de su persona.
  • Su política comunitaria. Diferentes “concepciones” para el Estado y modelos territoriales.
  • Estrategia equivocada de trabajo: contando únicamente con el apoyo de la militancia, no ha intentado acercamientos hacia las esferas del partido, contribuyendo a su distanciamiento. Por tanto, como líder ha sido incapaz de reconducir la división interna del partido.
  • Fracaso en su investidura. Incapacidad para formar un gobierno alternativo al presentado por la oposición (PP), a causa de la exclusión directa de la conversación de las fuerzas políticas con ideología nacionalista-independentista y, por la falta de diálogo interno entre las distintas facciones del partido (ejemplo de ello es la reunión secreta con la cúpula de Podemos, por parte de algunas figuras importantes del partido, entre ellas el expresidente Zapatero).
  • Falta de autocrítica. Carencias en el reconocimiento de errores y de los fracasos electorales por parte de Pedro Sánchez.

Todo esto ha conllevado a la “explosión” del conflicto interno entre las filas del partido. La figura 2 muestra cómo los recientes acontecimientos han conllevado desde la tensión a la confrontación directa:

Esquema de fases del conflicto PSOE
ESQUEMA DE FASES DEL CONFLICTO EN EL PSOE

Esta confrontación directa es, siguiendo el esquema piramidal de Galtung del conflicto, una de las tres confrontaciones que se dan en el conflicto o, en otras palabras, solamente la punta del iceberg. Como muestra la figura 3, la violencia directa es una guerra por el poder y el liderazgo del partido entre los llamados “sanchistas” y los “susanistas”. Esta se dio a raíz de la pérdida de confianza por parte de Susana Díaz, presidenta de la C.A. de Andalucía, al ex Secretario General Pedro Sánchez. La división entre estas dos figuras ha conllevado la creación de dos facciones por el poder entre la militancia, la Dirección del Partido y los distintos líderes regionales.

Por otro lado, los cambios en la cultura política (demanda de una democracia más participativa) de la sociedad se incluirían en la confrontación cultural, mientras que la confrontación estructural vendría marcada  por la crisis en el sistema de partidos del 78’ (el papel social del PSOE).

La crisis del PSOE y su relación con los retos de la democracia española

El conflicto del PSOE constituye una manifestación evidente de la crisis de la democracia del sistema político español. Uno de los principales partidos políticos de gobierno del país ha sido incapaz de adaptarse interna y externamente a los principales retos presentes en la democracia española.

Reto 1: confianza en los partidos políticos

El 15M es el reflejo del cambio habido en la cultura política en el que los ciudadanos no ven satisfechas sus necesidades a través del sistema político actual, no confían y no se ven representados por los partidos políticos tradicionales. Se rebelan ante un excesivo poder en manos de los partidos y demandan una mayor participación en las decisiones políticas. La sociedad percibe que las castas políticas utilizan a los partidos para sus intereses privados y dejan de lado el interés general. Los recurrentes escándalos de financiación ilegal de partidos, casos de corrupción (en muchos casos resueltos con impunidad para los políticos), y la escasa transparencia en sus cuentas y mecanismos de regulación interna han contribuido a erosionar la credibilidad en las instituciones que conforman la democracia. El PSOE, como partido tradicional, ha sido uno de los más afectados, perdiendo progresivamente gran mayoría de los votos y cediéndolos a Podemos.

Desde entonces, el PSOE se ha visto en la encrucijada de decidir entre escuchar estas demandas de la sociedad para apostar por una renovación democrática y un partido más transparente o mantener una posición conservadora que permita la continuidad del sistema político actual dando lugar a un conflicto interno entre sus líderes.

El conflicto interno también se refleja en la división que se evidencia dentro de los niveles del propio partido. Por su parte, el grueso de los militantes dejaron claro su descontento con las “figuras de peso” del partido (o personalidades con más poder) eligiendo a un secretario general con tendencia hacia una ideología más progresista y de regeneración política. También parece haber desencanto en los niveles medio y bajo de los militantes, ya que su decisión no se ha respetado. Los barones con más influencia en el partido han forzado la salida de Pedro Sánchez para mantener las posiciones de las que disfrutan y evitar el cambio de rumbo del partido que éste defendía, así como unas terceras elecciones (por miedo a perder aún más peso en las Cortes).

Reto 2: Gobernanza

Mientras que el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea han aumentado su poder para decidir las políticas a seguir en toda la UE durante los últimos años marcados por la crisis económica, los ciudadanos han visto reducido su derecho a decidir el rumbo que quieren seguir. En esta línea, los últimos gobiernos, incluidos el de ex presidente Zapatero, han ido cediendo poder a estas instituciones supranacionales de carácter neoliberal en detrimento de la gobernanza y la participación ciudadana estatal y contribuyendo a que los ciudadanos pierdan interés en la vida política. Un ejemplo es la reforma en 2011 del famoso artículo 135 de la Constitución según lo demandado en los mercados europeos con objeto de garantizar la estabilidad presupuestaria del conjunto de administraciones públicas y con el respaldo del PSOE, impuesto desde la ejecutiva del partido; posteriormente, se ha visto como una parte de los integrantes del partido, incluido Pedro Sánchez, no estaban de acuerdo con esta medida, ni con la línea ideológica que refleja.

Anteriormente, la respuesta del PSOE (Zapatero) a la recesión económica, se dio en forma (políticas monetarias restrictivas) de medidas de austeridad y reformas laborales que conllevaron fuertes descensos salariales, semejantes a las medidas propuestas por los partidos liberales y conservadores en toda Europa como el PP. Esta pérdida de derechos de decisión respecto a los organismos internacionales, así como el cambio de estrategia del PSOE en los últimos años, desde políticas de izquierdas, representación de las clases sociales y defensor del estado de bienestar, hacia políticas neoliberales más conservadoras, le ha hecho perder credibilidad ante muchos de sus votantes y ha sido un motivo más de fractura interna.

Además, si la gobernanza que observamos es su nueva manera de gobernar, en la cual lo importante es la gestión de las interdependencias con la implicación de la sociedad civil y los principales actores en las políticas públicas, el PSOE, tal y como ha gestionado la crisis, como se ha forzado la dimisión de su secretario general y, muy especialmente como su Ejecutiva ha impuesto la abstención a Rajoy, sin consultarlo con su militancia, no responde en absoluto a las demandas actuales de la ciudadanía y a los retos del sistema político español.

Análisis de los diferentes tipos de violencia que se dan en el conflicto interno del PSOE
ANÁLISIS DE LOS DIFERENTES TIPOS DE VIOLENCIA QUE SE DAN EN EL CONFLICTO INTERNO DEL PSOE

Reto 3: indiferencia, descontento social y desafección

Una de las razones que causa la desafección está en la creencia por parte de los ciudadanos de que el sistema político es muy poco representativo, y consideran que, mientras que los líderes de los partidos monopolizan las decisiones políticas, la aportación de la ciudadanía está limitada a votar cada 4 años. Es decir, los ciudadanos perciben que los líderes de los partidos tienen el control absoluto de todas las instituciones del Estado, incluso desoyendo con impunidad la opinión de los votantes o militantes.

Este es el caso claro del PSOE, un partido fundado con bases militantes que poco a poco ha ido dejando de lado la opinión de la militancia en el proceso de decisión y sustituyéndolo por otros métodos como la movilización a través de los medios de comunicación o la validación de las decisiones de la dirección del partido gracias al apoyo de empresarios y lobbies. (Un ejemplo es el nombramiento de Rubalcaba como miembro del consejo editorial de El País y opuesto al cambio democrático propuesto por Sánchez).

Recordemos que los líderes del PSOE prometieron durante las dos campañas y post-campañas electorales, nunca apoyar ni facilitar un gobierno de Mariano Rajoy. ¿Qué poder tienen los votantes del PSOE para castigar a su partido? ¿Hasta qué punto priman los intereses partidistas y personales para romper una promesa tan clara y explícita? Estas acciones hacen un flaco favor a la democracia, aumentando el descontento social por unos políticos y partidos políticos que se muestran alejados y que no se rigen ni por los programas electorales con los que se presentan.

La ausencia de una norma clara en los estatutos del PSOE y en la legislación sobre los partidos, han permitido a los líderes conservadores (como Felipe González, José Bono, Alfredo Pérez Rubalcaba, Susana Díaz, y otros) decidir el futuro del partido (la abstención ante la investidura de Rajoy) sin necesidad de consultar a los militantes y sin que éstos hayan podido opinar sobre un posible pacto con Podemos, tal y como había sugerido Sánchez.

Conclusión: Mecanismos de gestión de conflictos en democracia que han predominado

Hoy en día, el término conflicto es bastante equívoco en el lenguaje cotidiano y, entre sus diversas connotaciones, algunas son muy negativas. No obstante, éste no es un mal necesariamente indeseable que se debe evitar a todo precio. En su apreciación más positiva o al menos neutral, los conflictos son un ingrediente intrínseco de la vida social. Éstos expresan las discrepancias de opinión o necesidades entre dos personas o grupos de personas. Por lo que el objetivo general no debe ser evitar el conflicto, sino regularlo lo mejor posible.

En el contexto de la democracia española, el conflicto surgido entre las filas socialistas ha dado la oportunidad al PSOE a regenerarse. No obstante, el partido no ha sabido aprovechar las ventajas expresadas en el conflicto que le permitían volverse alinear con la sociedad y sus demandas políticas. Además, internamente tampoco se han apreciado mecanismos alternativos de gestión de conflictos en primera instancia. No se ha fomentado ni el diálogo, ni la cooperación o la coparticipación, sino que ambos bandos se han quedado anclados en la confrontación del “nosotros contra vosotros”. Cada uno de ellos ha emprendido acciones contra la otra parte en forma de escalada, con el objetivo de mantener su posición. No se han detectado acciones de acercamiento o intención de consensuar ni se conoce que se haya impulsado un proceso de mediación, ni ninguna voluntad clara de buscar el consenso y la cohesión del partido.

Vivimos en sociedades complejas, por lo que los partidos políticos tienen el deber de reflejar esa complejidad mediante la representación de la pluralidad de opiniones y valores en el ámbito público. No obstante, para el PSOE esta pluralidad y apertura ha sido observada como una pérdida de poder y de liderazgo por parte de los barones y los líderes tradicionales.

Fuente: Brupek.com

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